Según David Bloom, analista de divisas en HSBC, el avance del franco suizo ayudaría a sugerir lo que le podría haber ocurrido al euro – con un comercio de alrededor de 1,4350$ - en el caso de no haber incluido las economías más débiles dentro de la divisa común (a esta divisa hipotética la denominaremos “euro central”).
“Dada la estrecha relación entre los resultados de las economías suiza y alemana, no sería ilógico sugerir que [el euro central]sería ligeramente más estable [frente al franco suizo]”, señala.
“Lo que provocaría que el [euro central] equivaliese aproximadamente a 1,78 dólares y el [euro periférico] a cerca de 1,10 dólares”, apunta.
Esto sugiere que el “euro central” sería un 24% más fuerte respecto al dólar de lo que el auténtico euro es en la actualidad.

Y continúa:
“¿Qué supone ésto en cuanto a resultados económicos? Las exportaciones de la zona del [euro periférico] probablemente estarían obteniendo unos mejores resultados y la consolidación fiscal se habría realizado de forma ligeramente más fácil en caso de haber perspectivas de una actividad más fuerte.
La inflación de la zona del [euro central] estaría probablemente muy atenuada y el banco central del [euro central] no habría tenido la necesidad de subir los tipos. La inflación de la zona del [euro periférico] probablemente sería mayor pero, un poco como Reino Unido, el impacto habría hecho mella principalmente en los ingresos reales y es probable que el banco central del [euro periférico] mantuviera los tipos invariables.
Las posiciones competitivas relativas dentro de la Eurozona serían muy diferentes. Los tenedores de bonos de [euros periféricos] de la zona del [euro central] habrían sufrido seguramente una gran pérdida en el cambio de divisas (asumiendo que no estaban protegidos) de la misma manera que los tenedores de valores de máxima confianza en euros en 2007/2008”.
Previamente hemos comentado que la vinculación de Alemania con el euro ha traído grandes beneficios a la mayor economía de Europa. Ahora mismo, según el análisis de Bloom, el euro supone a los exportadores alemanes que puedan vender sus excelentes productos casi un 25% más baratos en términos de dólares que en el caso de que la divisa de Alemania no hubiera estado relacionada con Grecia y su grupo.
En la foto, el ministro alemán de Economía, Wolfgang Schauble, a la izquierda, dialoga con su homólogo griego Papaconstantinou.
Traducción de la entrada publicada por Stephen Fidler el 13 de junio de 2011 en el blog Real Time Brussels, de Wall Street Journal.

2 comentarios:
Bueno, Alejandro, ya he dicho en alguna ocasión que no soy experto en economía. pero lo que se dice en este artículo me parece muy plausible. Tanto, que deberían haberlo diseñado así desde el principio: un euro central y un euro periférico. Con todos los puntos comunes que se quiera, pero independientes. Creo que todos hubiéramos salido ganando.
Ya sabía yo que algún beneficio tenían que estar sacando los alemanes del euro... Muchos rescates y tirones de orejas estarían dando únicamente por una Europa unida en la diversidad.
Un saludo Emilio.
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