sábado, 20 de agosto de 2011

Etiopía se lanza a producir vino con la ayuda de una empresa francesa

La producción de vino en Etiopía, un país que sufre una hambruna que ha dado la vuelta al mundo, puede parecer absurda, incluso indecente. Pero eso sería olvidarse de que este país de 88 millones de habitantes tiene una superficie equivalente al doble de Francia y que la malnutrición afecta exclusivamente al extremo sur del país, a una región fronteriza con Kenia y Somalia.


Etiopía es una tierra fértil. El país posee un medio ambiente diverso que incluye altas mesetas, valles exuberantes, así como decenas de lagos y de volcanes. Se pueden encontrar en Etiopía seis zonas climáticas diferentes.

La idea de producir vino en Etiopía no es nueva. Los soldados italianos, que ocuparon parcialmente el país entre 1936 y 1941, plantaron viñedos en los alrededores de la capital, Addis Abeba, así como en el sureste, aunque sólo para su consumo personal.

"MEJORAR LA IMAGEN DE NUESTRO PAÍS"

Esta vez el proyecto es diferente, especialmente porque pretende garantizar más divisas para el país. Fue lanzado en 2007 por el gobierno etíope y el grupo francés Castel, que tiene ya en el país una fábrica de cerveza y una cadena de restaurantes, y se inscribe dentro de los intentos del gobierno por diversificar la agricultura y promocionar los productos etíopes.

“Si este vino contribuye a mejorar la imagen de nuestro país, habremos ganado la apuesta, afirma Robel Seido, responsable de ventas de la sociedad Castel. Tenemos previsto exportar cerca de la mitad de nuestra producción, especialmente a Estados Unidos, donde reside una gran comunidad etíope.” El resto se destinará al mercado interior, que no cuenta con un vino de alta gama como este, superior a los vinos de mesa existentes.

Han hecho falta siete meses de investigación para escoger el emplazamiento del nuevo viñedo. Inicialmente se seleccionó la finca Dire Dawa, que se encuentra en el este del país. Sin embargo, la dificultad para acceder con los camiones y la excesiva cercanía a Somalia, golpeada por una guerra civil desde 1986, hicieron que se abandonara la idea.

800.000 BOTELLAS AL AÑO

En 2008, finalmente, se decidió la plantación de 750.000 vides cerca de Zaway, a 170 km. al sur de Addis Abeba. La operación requirió el trabajo de 750 personas, procedentes en su mayoría de la región.

Trasportadas desde la región de Burdeos, las vides se extienden sobre un terreno de 125 hectáreas y permitirán alcanzar una producción de alrededor de 800.000 botellas al año. Las cepas escogidas son todas francesas: Merlot, Syrah y Cabernet Sauvignon para el vino tinto (90%); Chardonnay para el vino blanco (10%). Como exige la tradición, así como sobre todo para alertar de la presencia de oídia, una enfermedad que afecta a los viñedos, se ha plantado un rosal a cada lado de las hileras.

“El terreno es ligeramente arenoso y estamos en una zona templada en la que el clima es ideal, explica Olivier Spillebout, enólogo encargado de la calidad de la producción. Las condiciones climáticas permitirían incluso dos vendimias al año. Sin embargo, como queremos potenciar la calidad, haremos sólo una… Esperamos conseguir vinos ligeros y afrutados.”

INCURSIONES DE SERPIENTES PITÓN, HIENAS E HIPOPÓTAMOS

La primera vendimia tendrá lugar a principios de noviembre y la comercialización está prevista para el primer trimestre de 2012. En última instancia, el objetivo es competir con los caldos sudafricanos, considerados a día de hoy como los mejores del continente.

Pero no es posible plantar vides en el corazón del valle de Rift, en la orilla de un lago situado a 1.600 metros de altitud, sin vivir algunas peripecias. “Hemos sufrido la incursión de serpientes pitón, hienas e hipopótamos en nuestro viñedo, recuerda Guy Campillo, responsable de la finca. Hemos cavado un foso de dos metros alrededor del viña para protegerlo. ¡Desde entonces todo va bien!"

A principios de Agosto faltaba la maduración de la uva, la conclusión de los muros de la cava y el desembalaje de las decenas de cubas de acero inoxidable. Justo fuera de la finca se podía ver una manada de antílopes.

Traducción de José María Silva Umbría del artículo publicado el 18 de agosto de 2011 en Le Monde.

1 comentarios:

Julián dijo...

A primera vista, resulta sorprendente la plantación de viñedos en Etiopía, pero no debería serlo si el proyecto tuviera como objetivo no sólo mejorar la imagen sino, sobre todo, aumentar las exportaciones y así aportar divisas a este deprimido país. Si se consigue ésto, la idea es muy loable. Pero uno tiene muchas dudas de que la sociedad Castel actúe en Etiopía con mentalidad altruista y no "colonial". Desgraciadamente, la realidad nos sigue poniendo de manifiesto que aún no ha desaparecido la pretensión colonial de Europa sobre África, aquella que Joseph Conrad plasmó tan magníficamente ya hace un siglo en su obra "El corazón de las tinieblas" tomando como base la atroz colonización belga del Congo.

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