lunes, 15 de agosto de 2011

Julian Assange: "Los disturbios ponen en riesgo a Reino Unido"

"Los saqueadores y alborotadores que incendiaron los barrios de Inglaterra están haciéndole un favor al Gran Hermano concediendo al gobierno mayor libertad para acabar con los derechos y libertades de los ciudadanos", afirma el fundador de WikiLeaks.



“En la última década, Gran Bretaña se ha convertido en un 1984 orwelliano, sin embargo todas esas cámaras y leyes para combatir el terrorismo no han podido prevenir el caos actual”, ha declarado desde Inglaterra al diario Star, donde se encuentra esperando la resolución al recurso interpuesto en contra de su extradición a Suecia, país que lo reclama para interrogarlo en relación con un caso de abuso sexual.

El primer ministro británico, David Cameron, cerró el jueves un acalorado debate con la propuesta de eliminar del ciberespacio a los alborotadores que hayan convocado ataques en grupo a través de redes sociales y mensajería instantánea.

“Cuando se utilizan las redes sociales con la violencia como finalidad es necesario detenerlos”, afirmó en la Cámara de los Comunes. “Estamos trabajando con la policía, los servicios de inteligencia y la industria para considerar si es correcto detener la comunicación entre personas a través de estos sitios web y servicios si sabemos que están planificando violencia, desorden y criminalidad”.

El popular BlackBerry Messenger ha supuesto a la policía un nuevo dolor de cabeza debido a su red cerrada. Y añadió: “debemos examinarlos y saber cómo realizarles un seguimiento”.

Algunos miembros del Parlamento, entre ellos la conservadora Louise Mensch, expresaron a través de Twitter que los planes de Cameron eran de “sentido común” y si Facebook y Twitter llevan mensajes que incitan a la violencia, “el mundo no implosionará” en caso de ser cerrados durante una o dos horas. Blackberry anunció previamente que estaba colaborando con la policía.

Sin embargo, la defensa contestó enfadada que Cameron estaba “cazando la mensajería” y encubriendo respuestas inadecuadas del gobierno al echar la culpa a las redes sociales y al servicio de mensajería instantánea de Blackberry, ampliamente extendido entre los jóvenes y británicos con menos medios económicos.

“El público inocente se muestra a menudo dispuesto a sacrificar su intimidad y las leyes que salvaguardan los derechos y libertades básicos a cambio de una seguridad garantizada por el Estado”, apuntó Assange. “Queda claro ahora que los gobiernos no pueden mantener sus promesas”.

Inglaterra dispone de leyes de seguridad que se remontan a la época del terrorismo del IRA. La vigilancia aumentó a principios de la década de 2000 tras los atentados del 11-S y el ataque del 7-7 en el transporte público de Londres en el que murieron 52 personas en julio de 2005. Pero mientras los altercados se extendían durante esta semana, Cameron dijo que había preguntado a la policía si necesitaba fuerzas adicionales.

Assange sugirió que el gobierno británico estaba pagando el precio de “crear una sociedad que niega a los jóvenes responsabilidad, confianza y unos desafíos apropiados. Es el momento de replantearse las cosas en lugar de restringirlas aún más. Los auténticos problemas, los que llevaron a los disturbios, sólo pueden ser resueltos por toda la comunidad y no por el gobierno o la policía”.

Mientras los británicos están indignados por la destrucción en los disturbios, muchos se muestran reacios a echarle la culpa a las nuevas redes sociales.

Frank Furedi, sociólogo en la Universidad de Kent, defiende: “por supuesto que la tecnología digital ha desempeñado un papel al proporcionar una herramienta organizativa a los alborotadores. Pero el factor más importante ha sido el papel de la policía o, más concretamente, la desorganización de las instituciones de la ley y el orden”.

“Los implicados en los “disturbios recreativos” no son anormales jóvenes salvajes sino muchachos que simplemente no tienen su sitio en la sociedad”.

En cualquier caso, los expertos afirman que el cierre de las redes sociales o Internet es poco probable que funcione.

En un artículo publicado en politics.co.uk puede leerse: “la primera opción requiere de la cooperación entre las empresas de redes sociales y el gobierno. “Aunque se tratara de individuos alcanzables, tendrían la posibilidad de crearse una cuenta nueva”.

La “opción final”, al estilo chino, de eliminar el acceso a Internet en regiones agitadas, resultaría tan drástica que “requeriría la ejecución de nuevas fuerzas muy controvertidas”.

Traducción del artículo publicado el 12 de agosto en The Star.

- Artículo relacionado publicado en el diario El Mundo.

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