¿Cómo puede ser así? El asunto es analizado en un artículo nuevo de Remapping Debate, una revista digital de política pública. Su autor, Kevin C. Brown, escribe: “la diferencia llamativa es que, en Alemania, los fabricantes de coches operan en un entorno que impide una tendencia a la baja y en EE.UU. operan en un entorno que fomenta esta tendencia”.
En Alemania hay “dos conjuntos de instituciones que se solapan”, garantizando unos salarios altos y unas buenas condiciones laborales para los trabajadores del sector automovilístico. El primero es IG Metall, el equivalente al estadounidense United Automobile Worker. Prácticamente todos los trabajadores alemanes del sector automovilístico son miembros de éste y, aunque tienen derecho a huelga, “apenas lo hacen efectivo porque existe un sistema elaborado de resolución de conflictos que se utiliza de forma regular para llegar a algún tipo de compromiso aceptable por todas las partes”, apunta Horst Mund, directivo de IG Metall. La segunda institución es la constitución alemana, que permite los “comités de empresa” en todas las fábricas, donde la dirección y los empleados trabajan de forma conjunta sobre asuntos como las condiciones de la zona de ventas y la vida laboral. Mund asegura que ésto garantiza la cooperación, “donde no siempre lleves tu acreditación de directivo o sindicado”.
Munds señala que ésto
"va en contra de todos los deseos de los neo-liberales. Tenemos sindicatos fuertes, unos sistemas de seguridad social fuertes y salarios altos. Por tanto, si me creyera lo que los neo-liberales defienden, tendríamos que estar en bancarrota pero, al parecer, no es el caso. A pesar de los altos salarios… a pesar de nuestra capacidad para influir en nuestras empresas, la economía está funcionando bien en Alemania."
Como explica Michael Maibach, presidente y director ejecutivo del European-American Business Council, las relaciones entre los sindicatos y los empresarios son “de confrontación” mientras que en Alemania son “de colaboración”.
¿Sobrevive esta feliz relación cuando los fabricantes de automóviles alemanes establecen sus plantas de montaje en EE.UU.? No. Como observa un historiador en el artículo, “BMW es una empresa alemana, tiene una jerarquía muy alemana y un sistema de gestión de Alemania”, aunque “cuando han trabajado en Spartanburg (Carolina del Sur) se han adaptado muy fácilmente a la cultura empresarial de Spartanburg”. En la planta de Volkswagen en Chattanooga, los empleados nuevos que no están sindicados cobran 14,5 dólares (11,09 euros), que ascienden a 19,5 dólares (14,9 euros) a los tres años.
El autor del artículo, Kevin C. Brown, le preguntó a Claude Barfield, académico en el American Enterprise Institute, por qué las empresas de coches alemanas tuvieron unos resultados tan distintos en EE.UU. La respuesta fue: “porque por ahora pueden salirse con la suya”.
Artículo completo en Remapping Debate.
Traducción del artículo publicado el 21 de diciembre de 2011 en Forbes.


3 comentarios:
Si conociéramos la balanza de pagos "automovilística" entre EE.UU. y Alemania, la respuesta a este asunto sería muy sencilla si dicha balanza confirmara que Alemania vende a EE.UU. muchos más automóviles que EE.UU. a Alemania. Si la calidad (reconocida) de los vehículos alemanes produce una balanza positiva para Alemania, está claro que el buen clima que existe en ese país entre patronal y sindicato automovilísticos lleva a un reparto de dividendos muy favorable para el trabajador automovilístico alemán. Desconozco si ocurre algo parecido con la venta de automóviles franceses en EE.UU. ¡A ver si en España nos aplicamos el cuento e "inventamos" alguna vez un automóvil de calidad que pueda ser exportable!
Pues aquí deberíamos tomar nota de algunas iniciativas alemanas en lugar de dejarnos arrastrar por la ola neoliberal. ue tengas un buen año! un abrazo: emilio
Hola Xiao y Emilio,
Siempre nos separa el elemento cultural pero estoy de acuerdo contigo, Emilio, en que este tipo de iniciativas alemanas pueden ser más viables en estados comos los europeos que los métodos estadounidenses.
Que tengáis una buena entrada de 2012.
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