En Ucrania, el gobierno puede vender o utilizar coches robados en otros países. La ley crea las condiciones perfectas para las bandas organizadas que roban coches de lujo por encargo en Europa occidental. Ciertas acusaciones incluso señalan que el coche oficial del ministro de Justicia ucraniano ha sido adquirido de forma ilegal en Alemania.
El Parlamento ucraniano es conocido por su cultura del debate. Las diferencias de opinión se solucionan a veces con los puños. Pero en la mayoría de los casos, las discusiones no tratan de política sino del aferramiento a los privilegios. Ese ha sido el caso de la semana pasada, cuando los 450 representantes electos del país discutieron por un coche de lujo alemán de 80.000 euros.
Valery Konovalyuk, asesor presidencial y miembro del grupo parlamentario del partido en el poder, acusó al ministro de Justicia, Oleksander Lavrynovych, el oficial del país con mayor responsabilidad sobre el cumplimiento de la ley, de pasearse por Kiev en un todoterreno robado en Alemania, un Mercedes-Benz GL 420 de 306 caballos.
Además, es importante señalar que Konovalyuk lleva persiguiendo al ministro desde hace semanas ya que ambos se están disputando, desde bandos opuestos, un premio pendiente consistente en un contrato del gobierno valorado en miles de millones.
Lavrynovych rechazó realizar comentarios acerca de las acusaciones. Pero su rival Konovalyuk consiguió hacerse con la matrícula de un vehículo concedido al Ministerio de Justicia cuyo número de chasis coincidía con el del Mercedes cuyo robo había sido denunciado a la Interpol. Son pruebas inequívocas puesto que son auténticas.
Un portavoz se ha apresurado a declarar que Lavrynovych no posee en particular ningún Mercedes. Pero la acusación de que el coche oficial del ministro es robado, pone en el candelero la relación entre la clase política y los delincuentes en Ucrania, un país que desea la adhesión a la Unión Europea (y que tiende a mirar para otro lado en cuestiones de crimen organizado).
No incumple la ley
Hace unos años, el gobierno ucraniano decretó que el Estado podía vender coches decomisados que habían sido robados en otros países o añadirlos a su flota de vehículos. Esto es incluso aplicable cuando los vehículos se encuentran en la lista de la Interpol. En otras palabras, el ministro de Justicia Lavrynocych no estaría ni siquiera violando las leyes del país al conducir un coche que ha sido robado en Alemania.
El Mercedes GL 420 negro (número de chasis WDC1648281A522903) fue registrado originalmente en una empresa de Stuttgart de nombre Mercedes-Benz Leasing GmbH, y fue utilizado como coche de empresa por un fabricante de componentes en una región del suroeste de Alemania, Breisgau. Desde entonces la empresa se ha hundido. La policía la declaró sospechosa cuando el coche casi nuevo fue denunciado de robo en enero de 2010. Según la investigación, los dos directores generales de la empresa habían estado trasladando a Ucrania y Rusia un amplio número de coches de lujo y camiones semi-acoplados arrendados, entre ellos el Mercedes 420 GL. Los dos hombres se encuentran ahora en prisión cumpliendo 5 y 9 años respectivamente.
Las autoridades del país decomisaron el Mercedes en la frontera tras haber sido denunciado de robo. Sin embargo, en lugar de devolverlo a las autoridades alemanas, un tribunal de Uzhgordo, al oeste de Ucrania, declaró el coche de lujo propiedad del Ministerio de Justicia, básicamente legalizando el robo.
Se trata de una práctica que la policía alemana lleva mucho tiempo considerándola como una licencia/concesión para robar coches. Hace algún tiempo, la denominada mafia rusa, cuyos patrocinadores se encuentran en Rusia, Ucrania, Lituania y otros países que formaron parte de la Unión Soviética, descubrió que, además de la trata de seres humanos y el comercio de drogas, el robo organizado de coches también era un negocio lucrativo/ventajoso. En 2010 hubo en Alemania más de 40.000 denuncias de robo de coches. Muchos acabaron en Europa del Este.
Consentimiento del Estado
Los coches son robados por encargo en Europa occidental para clientes del Este. Los compradores en Odesa, San Petersburgo, Tallín y Kiev pagan mucho menos por los coches de lujo robados que lo que les costarían en concesionarios locales. Las marcas más populares son los todoterrenos de alta gama fabricados por BMW, Audi y Mercedes-Benz.
Oleg Nazarenko, presidente de la Asociación de importadores ucranianos de automóviles, calcula que el mercado negro de coches robados es de “alrededor del 10 por ciento”. Según Nazarenko, se vendieron 162.000 coches el año pasado en Ucrania, mientras que se registraron 177.000 de nueva matriculación.
“La diferencia de 15.000 puede atribuirse a los coches que fueron robados en Europa Occidental y después trasladados al Este”, señala Nazarenko. Dos tercios de esos coches, añade, vienen de Alemania.
La policía alemana se muestra cada vez más preocupada por el hecho de que el robo de automóviles sea prácticamente consentido por el Estado. Esto dificulta mucho más la tarea de encontrar a los ladrones si los coches robados son decomisados por países como Ucrania, donde los oficiales no avisan a sus homólogos en Alemania.
Escaso interés en cambiar la ley
En virtud de su ministerio, la introducción de legislación para dominar el mercado de coches robados debería ser responsabilidad del ministro de Justicia Lavrynovych. Sobre todo, debería cancelar la orden que permite al gobierno utilizar los coches que han sido robados y después decomisados. Sin embargo, parece tener escaso interés en ello.
La foto retrata a Lavrynovych frente al edificio del gobierno en Kiev, mientras un empleado le abre la puerta de su coche oficial. Es un Mercedes GL 420 negro, precisamente el mismo modelo que desapareció en Alemania en enero de 2010.
Traducción del artículo publicado el 15 de diciembre de 2011 en SpiegelOnline.
lunes, 19 de diciembre de 2011
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